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El convento de Santa María del Soto, un BIC, en estado ruinoso
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En un principio, muchos siglos antes de que siquiera existiese este convento y el pueblo al que dio origen, Villanueva de Campeán, pasaba a su vera la calzada romana de la Plata, luego vía mozárabe a Santiago o camino de Santiago de la vía de la Plata.
Así fue como lo conocí, de eso hace veinte años, en el transcurso de una etapa de peregrinación jacobea, la primera, que hicimos unas treinta y cinco a cuarenta personas desde la iglesia del Cubo del Vino, límite de la provincia de Zamora, hasta Villanueva de Campeán, con idea de proseguirla, semana a semana, hasta Santiago de Compostela. Particularmente, he de decir que me sentí impresionado por aquellas magníficas ruinas, pero mucho más por la grandeza que las mismas traslucían sobre su pasada historia.
Este convento lo erigieron monjes franciscanos a escasa distancia del actual pueblo, en el año de 1406, sobre los restos de una ermita datada en el siglo XIII, remozándose en los siglos XVI y XVIII. Por otra parte, se desconoce históricamente el año en que los primeros habitantes del pueblo se instalaron aquí de forma permanente, aunque se sabe que, ya en 1595, había 21 vecinos, provenientes en su mayoría del hoy despoblado San Pedro de Campeán. En mi opinión, su mismo nombre, “Villanueva”, avala tales datos, tomando el apellido, al igual que otros pueblos de la zona, del cercano arroyo de Campeán, afluente del Duero.
Estado ruinoso
Hoy en día, debido tanto a su lamentable estado ruinoso como al estar fragmentado en diversas propiedades privadas, no se puede ver el interior. No obstante, tal y como antes señalé, se puede apreciar claramente desde el exterior el esplendor que antaño tuviera y su feraz huerta. Aunque ha sido declarado Bien de Interés Cultural, el hecho es que, salvo una iniciativa vista recientemente en Facebook, que personalmente alabo sobre la creación de una Asociación de Amigos del Convento del Soto, a ningún estamento oficial se le ha ocurrido acometer obras de restauración desde entonces. Un monumento de este calibre, si fuera restaurado, cuan ya se ha hecho con el cisterciense de Moreruela, creo supondría visitas y turismo al pueblo y sus bodegas, con la consiguiente riqueza y puestos de trabajo que ello podría generar.
Según dice D. José Ignacio Martín Benito, la iglesia del convento tiene planta de cruz latina, y conserva las paredes. Su fachada se orienta hacia el poniente. Las cubiertas han caído, aunque todavía puede observarse como el crucero se cubría con cúpula sobre pechinas y los brazos con bóveda de medio cañón descargadas sobre pilastras cajeadas. La nave también volteo bóveda de medio cañón con arcos fajones que cargaban sobre mensuras adornadas con placas. La fachada principal es la parte mejor conservada. Con puerta adintelada, todo el hastial se divide en calles por pilastras estriadas en el cuerpo bajo, mientras que las del superior adornan sus columnas con sartas de frutos. En las calles laterales, tienen hornacinas en forma de venera o vieira, la concha característica de los peregrinos jacobeos, rematadas con frontones partidos, que apoyan sobre pilastrillas festoneadas. En estos nichos, se disponen dos esculturas de piedra decapitadas, una de San Francisco de Asís, la otra no se sabe. Bajo las hornacinas y sobre placas recortadas, se labraron símbolos característicos de los franciscanos. El ático de la fachada está rematado en un frontón, en cuyo tímpano se observa una escultura de la Inmaculada. Aún permanece en pie una crujía del claustro, y se aprecian los arranques de las otras.
Como colofón, indicaré que, en la zona, se cuenta que la ruina del convento se fraguó a raíz de una muerte causada por la Inquisición, la cual derivó en una sangrienta matanza. Desamortizado, se convirtió en cantera para muchas edificaciones cercanas. Luego, fue invadido por la maleza y vendido por partes a los antepasados de los actuales propietarios. La iglesia es de una sola nave, actualmente partida en varios compartimentos, como consecuencia de haber sido aprovechada como palomar.
Tras escribir ha poco sobre este convento, me entraron muchas ganas de verlo nuevamente y comprobar in situ su actual estado de conservación, pues, tal y como expuse en el mismo, no pasaba por allí desde hace casi veinte años, en el transcurso de mi primera etapa jacobea. Aquel día, comenzamos al pie de la iglesia del Cubo, a 13 km. del vecino pueblo de Villanueva de Campeán.
Hoy, al observar detenidamente este convento, naturalmente desde fuera, pues está cerrado su acceso por ser propiedad privada, se me cayó el alma a los pies. Inmediatamente, se me vino una famosa e histórica frase a la cabeza: “Delenda est Carthago”, traducido, Cartago debe ser destruida. Tal expuso Catón el Viejo, aquel gran orador de la república romana en el año 150 a.C., dando origen a la tercera guerra púnica. Esta expresión, usada para hablar de una idea fija que se persigue sin descanso hasta que, por fin, se realiza, podría ser, por desgracia, extrapolada para tratar largo y tendido sobre la continuada inoperancia oficial durante estos últimos veinte años, pues ha permitido, por omisión, el progresivo deterioro y ruina, destrucción al fin y a la postre, del convento de Santa María de la Paz del Soto, en Villanueva de Campeán. Estoy al cabo de la calle de que nos encontramos en un mal momento de la economía, tanto en España como en Europa. Así pues, los fondos que podrían usarse en la restauración de este Bien de Interés Cultural, pues así está declarado, tendrían, probablemente, un mejor empleo a favor de los necesitados. No obstante, si algún estamento oficial decidiera destinar, en breve espacio de tiempo, alguna remesa de fondos y paulatinamente otras a su progresiva restauración, no perderíamos esta hermosa parte de nuestro Patrimonio Cultural, que, no lo olvidemos, es un Bien de Interés Cultural de todos los zamoranos. Los hemos recibido en herencia de nuestros padres, más solo como un mero depósito para nuestros hijos.
En mi sentir, una vez rehabilitado el edificio en cuestión, se podría hacer, siempre contando con la colaboración e ideas de los vecinos de Villanueva de Campeán, un centro de interpretación de la zona. Sugiero, por ejemplo, que, en dicho lugar, podrían exponerse, desde viejos aperos de labranza, vitivinicultura y ganadería, a una semblanza, degustación e incluso venta de los productos agroalimentarios aquí elaborados, léase pan, repostería de obrador, vino, etc. Apoyándonos en que dicho convento está al pié del camino de Santiago de la vía de la Plata, podrían asimismo exponerse en ese hipotético, desearía real, centro de interpretación, los clásicos atuendos medievales jacobeos, es decir, sombrero de ala ancha, capa, abrigo, bordón, calabaza, zurrón, etc.







